Aplausos en el aire y lágrimas en tierra: el piloto Fabián Gotic se despidió de Aerolíneas con un gran homenaje de sus compañeros en Esquel
Con cuatro décadas en el aire y un fuerte lazo con la ciudad, recibió una despedida inolvidable en aeropuerto “Aerolíneas es mi corazón y Esquel, parte de mi historia”, dijo Fabián Gotic al cerrar su carrera. Hubo aplausos en vuelo, homenaje en pista y abrazos con lágrimas entre compañeros.
Fue un vuelo distinto desde el inicio. La tripulación lo sabía, y pronto los pasajeros también.
En pleno trayecto desde Aeroparque hacia Esquel, la comisaria de a bordo tomó el micrófono y anunció: “Este es el último vuelo del comandante Fabián Gotic antes de su jubilación”. Lo que siguió fue un aplauso cerrado, espontáneo, sentido, mientras el piloto —visiblemente emocionado— sostenía la cabina con el corazón lleno.
Así fue como Aerolíneas Argentinas y la ciudad de Esquel se convirtieron en parte de una despedida inolvidable.
Al aterrizar en la pista patagónica, los bomberos aeroportuarios realizaron el tradicional arco de agua, un homenaje reservado para momentos únicos. En tierra, el equipo local de la empresa de bandera lo recibió con sombreros de colores, máscaras con su cara y una remera que decía “Mi último vuelo fue a EQS”. Una fiesta que mezcló reconocimiento, afecto y gratitud.
Al pie de la escalera, con el avión de fondo y aún conmovido, Fabián Gotic habló con EQSnotas.com. Su voz, entrecortada por la emoción, no necesitaba esfuerzo para transmitir lo que sentía.
“Es un momento muy lindo… los chicos de Esquel se pasaron”, dijo, con lágrimas en los ojos. “Aerolíneas Argentinas es mi corazón, es mi bandera. La voy a extrañar”.
Un viaje de 40 años que empezó en el aire
Fabián Gotic dedicó cuatro décadas a volar. Su carrera comenzó en la Fuerza Aérea Argentina, continuó en San Luis —donde también tenía rutas hacia Esquel—, y más tarde ingresó a Aerolíneas, empresa con la que sobrevoló el país entero.
Sumó más de 18.000 horas de vuelo, decenas de ciudades recorridas, pero el cierre tenía que ser acá, donde dice sentirse en casa.
“Mi primer vuelo fue con la Fuerza Aérea, después pasé por San Luis y finalmente entré en Aerolíneas... también viniendo a Esquel. Me voy con un sentimiento muy fuerte con esta ciudad”, contó.
El gesto de su equipo, el homenaje de los bomberos, la risa cómplice de sus compañeros y la emoción contenida de un avión lleno de pasajeros que sin saberlo se subieron a una historia que quedará en la memoria, marcan el cierre de una etapa.
Ahora, Gotic inicia una nueva vida en tierra firme. Pero en Esquel, y en cada lugar donde aterrizó, quedará el recuerdo de un piloto que voló con pasión, humildad y amor por su oficio.